Me llamo Víctor Moro y soy aromaterapeuta, naturópata y nutricionista, con más de 10 años de experiencia en el mundo de los aceites esenciales y los nutrientes.

Empecé muy jovencito a formarme y a practicar en temas naturales y de alimentación y desde que tengo uso de razón, siempre he sentido la necesidad de ayudar a la gente. Pero no siempre me he sentido atraído por lo natural (iba para ingeniero, pero me quedé en el camino), pero digamos que las experiencias de la vida me han llevado por este camino y le estoy muy agradecido por ello.

Dejad que os cuente un poco mi historia: cuando era joven, bello y esbelto (y tenía pelo), descubrí que la ingeniería no era lo mío y entré en una crisis existencial típica de la juventud en la que iba perdido y no sabía qué hacer con mi vida. Pero, un buen día, me surgió la oportunidad de trabajar en una residencia para cuidar ancianos y, a pesar de ser algo muy distinto de lo que había estudiado hasta entonces, decidí lanzarme a lo desconocido (mi vocación de ayudar a la gente se impuso). Y me encantó tanto ese trabajo que decidí formarme en disciplinas sobre medicina y salud: comencé con un grado medio de auxiliar de enfermería, seguí con otro de fisioterapia y hasta que llegué al de técnico en farmacia.Y aquí se giró todo. Acabé los estudios, pero me di cuenta de que había muchas cosas que no me encajaban:

  • ¿Por qué los medicamentos pueden producir tantos efectos secundarios?
  • La poca transparencia en muchos procedimientos de investigación por parte de la industria farmacéutica.
  • La aparición, cada vez más, de publicidad en la cual no se cuenta todo.
  • ¿Por qué se desechaba lo natural en favor de lo químico cuando, bien aplicado, pueden tratar lo mismo con excelentes resultados y sin tantos efectos secundarios?

Pensé que debía de haber un modo menos dañino de cuidarnos. Así que busqué alternativas, y me metí de lleno en estudios de nutrición, naturopatía y Aromaterapia y entonces lo entendí: sí que habían mejores maneras de sanar y cuidar nuestro cuerpo, son disciplinas apasionantes y totalmente compatibles entre sí que, con el conocimiento y la formación adecuada, pueden ser una gran alternativa para lograr un impacto beneficioso para la salud y el bienestar de todos.

Pero cuidado, con esto no quiero decir que se menosprecie o se abandone el uso de la medicina moderna (existen excelentes tratamientos médicos que salvan muchas vidas), lo que no encuentro justo es que, por malas praxis de unos e intereses comerciales de otros, se menosprecie y no se les dé la oportunidad de demostrar todo el potencial beneficioso que las terapias naturales nos pueden aportar en nuestro día a día (siempre, insisto mucho en ello, con una buena formación previa).

Yo, personalmente, defiendo que ambas (medicina química y terapia natural) pueden ser perfectamente compatibles y complementarias, ir cogidas de la mano, para conseguir alcanzar una salud y bienestar plena de las personas, siempre y cuando que se realicen con plena ética y el conocimiento adecuado.

Volviendo al tema que nos ocupa, decidí lanzarme y poner en práctica lo aprendido realizando tratamientos con aceites esenciales y tratamientos nutricionales. Y la verdad es que me encontré en muchas situaciones, si más no, surrealistas:

Con los tratamientos naturales de Aromaterapia me topaba con dos tipologías de cliente: los que me preguntaban “¿Y esto de la Aromaterapia qué es?, con cara de extrañeza suprema o los que me decían que sí, que sabían qué eran los aceites esenciales, “son esos líquidos que huelen tan bien…”

Con las dietas y tratamientos nutricionales descubrí, para mi estupefacción, que existían “soluciones dietéticas” para todas las situaciones, a destacar: la dieta de la piña para eliminar líquidos, la ley universal de no consumir hidratos de carbono porque engordan, los productos que milagrosamente te chupaban la panza… y así con un sinfín más de revelaciones dietéticas modernas.

Vistas todas estas barbaridades y, la cada vez mayor desinformación generada en favor de intereses comerciales a favor de la moda que vende en el momento y en contra de la salud de las personas, llegué a extraer varias conclusiones:

  • Tenemos una visión cortoplacista de la vida, buscando resultados inmediatos y el Santo Grial para todo.
  • La mayoría de productos que se nos venden como naturales no lo son.
  • No hay magias, rituales, atajos ni ilusionismos en esto de cuidarse (se trata del día a día, con pequeñas cosas).
  • Los tratamientos que se realizan hoy en día en su mayoría son generalizados, no tienen en cuenta la individualidad y características únicas de cada persona.
  • Los que parecen que se preocupan por nuestra salud, en realidad se preocupan de sus bolsillos.

Varias titulaciones después, muchas horas de estudio, de experiencias y gracias a todo este batiburrillo de barbaridades que van en contra de una salud ética (que no es lo mismo que una salud estética), puedo afirmar que he encontrado mi propósito de vida: crear una comunidad, un espacio donde proporcionar herramientas, información y recursos para poder disfrutar, con conocimiento de causa, de dos de las mayores cosas que nos regala la Naturaleza: los alimentos y los aceites esenciales.

El objetivo es el de poder difundir un uso de los aceites desde un punto de vista natural, seguro, eficaz y adaptado a cada uno de nosotros sin propiedades mágicas ni místicas y la creación de hábitos alimenticios y nutritivos estables, constantes, adaptados a las necesidades de cada persona y basados en el conocimiento de los nutrientes.